En la comunidad

Año tras año se trabaja teniendo firmeza en la visión, donde la prioridad de la institución es validar nuevamente las acciones restaurativas. Camino a la tercera década, la base del proyecto es recuperar las vidas dañadas de la población y afectadas por los delitos. Las víctimas y victimarios continúan siendo esa tarea necesaria de erradicar los conflictos para darle un cierre definitivo al ciclo del crimen. Los puntos que se establecen en cada uno de los programas son específicos y tienen gran efectividad, bajando los índices de reincidencia y, por lo tanto, el delito.

Wilson Brun, fundador y artífice de todo lo construido, sostiene: “en los inicios eran seis o siete personas con buenas intenciones tratando de ayudar al que salía de prisión; como habíamos pasado por la misma situación, queríamos darles una mano. A partir de ahí empezamos a gestionar convenios, para poder trabajar con los reclusos y los liberados, sin saber mucho qué había por delante”.

Así se trabajó y se obtuvieron grandes logros. Pero era necesario un paso más. Brun relata que “en el año 2009 tuvimos apoyo del extranjero y eso nos potenció. Nos brindaron apoyo económico, que nos permitió movernos por todo el Uruguay. Nos financiaron los diferentes programas y sumado a las capacitaciones, fortaleció a Vida Nueva Uruguay. Formamos muchos líderes en cada uno de los 19 departamentos y hoy somos casi 500 personas los que trabajamos en las diferentes áreas”.

En la actualidad, se sigue aprendiendo y avanzando. Al respecto, Wilson Brun destacó que “queremos seguir creciendo, vamos a ir por el cuarto hogar, donde los muchachos con problemas de adicciones y/o con los que salen de la cárcel vienen a vivir con nosotros, y así también trabajamos con sus familias. Queremos expandir esto a los demás departamentos”.

De cara al futuro, Brun remarcó que “el anhelo de la institución es lograr un acuerdo con las autoridades de gobierno y poder dirigir una cárcel, donde se potencie todo el trabajo que venimos realizando hace años en reinserción. Las cárceles están cada vez más violentas, hay un 78% de reincidencia. No digo que tenemos la solución, pero sí tenemos un muy buen trabajo hecho, que funciona muy bien y que simplemente hay que aplicarlo.”

El camino está trazado, las voluntades se multiplican y los deseos de una comunidad sin violencia, sin desprecio, sin odio, van a seguir siendo los motivadores. Se seguirá trabajando y aprendiendo, aplicando el conocimiento y la experiencia de todos estos años en la restauración de las vidas en la comunidad, con el respaldo y la guía de Dios.